Te levantas, refunfuñas, apagas el despertador, consideras quedarte en la cama #PostergarAlarmaPostergarAlarmaPostergarAlarma Te paras, miras al espejo y OMFG no pareces salida de la cama sino de la tele #ElAroModeOn. Odias tus ojeras, tienes un grano en la frente gracias a la cojonuda ironía de que tu piel siga siendo adolescente pero no tu porcentaje de grasa corporal.
Te metes a la ducha y piensas en el trabajo, en que tu jefe te vuelve loca, en la cantidad de buenas ideas que tienes y en los pocos oídos que encuentras. Empiezas a pensar en qué ponerte para ahorrar tiempo. Champú, reacondicionador, exfoliante, crema, tus uñas están terribles, debes hacer cita en la peluquería.
Te metes a la ducha y piensas en el trabajo, en que tu jefe te vuelve loca, en la cantidad de buenas ideas que tienes y en los pocos oídos que encuentras. Empiezas a pensar en qué ponerte para ahorrar tiempo. Champú, reacondicionador, exfoliante, crema, tus uñas están terribles, debes hacer cita en la peluquería.
Sales de la ducha, te paras en frente del armario y luces tan desconcertada como integrante de Combate con un libro. Ok, ya sabes lo que quieres usar: polo blanco, jeans oscuros, botas negras “Este polo blanco es manga larga me va a dar calor, mejor el rojo, pero no va bien con este pantalón y si cambio el pantalón ya no puedo usar las botas y ya si no me pongo las botas, esto es una maldita anarquía”. Te empieza a dar frío, se te cae la toalla del pelo. Eliges el atuendo que te pusiste hace dos días y sufres con la idea de que Menganita se va a dar cuenta.
Te miras al espejo, ¿Estás más gorda? Sería injusto, si después de comerte esa pizza, saliste a correr #SalisteACaminarMediaCuadraHastaLaBodegaParaComprarPuchos. Te secas el pelo, lo arreglas para un lado, pruebas con el otro, está fuera de control, te odia, tu pelo te odia y quiere que lo sepas. Lo amarras en una cola, miras el reloj, estás tarde, corres a la cocina, renuncias al desayuno y sales corriendo.
En el camino al trabajo piensas en él ¿Deberías escribirle? Tal vez un “Buenos días”, uno que suene a “Pienso en ti de manera casual, cariñosa, pero no intensa”#MensajesConDecodificador pero sería mejor dejar que él tome la iniciativa, que no sienta que te tiene ahí tampoco (te tiene ahí, allá, en todos lados). La decisión te dura 3 minutos, le escribes igual por el Facebook chat. “Visto”…#GrandísimoHijoDe ¿Le cortaron las manos? ¿Olvidó hablar español? ¡¿Por qué diablos no responde?!
Llegas al trabajo, saludas, Menganita te dice “Ay me encanta como te queda ese look” #LaMuyLoba. Tu bandeja de entrada está repleta, respondes los correos mientras hablas por teléfono y mientras terminas esa tremenda presentación que has preparado, está impecable y ya tienes listo “We are the champions” en tu playlist mental para cuando empiecen las felicitaciones. Se la mandas a tu jefe y te responde “RECIBIDO” #HoyDíaEstánTodosMonosilábicosCarajo.
Hablas con uno de tus amigos de la chamba, un poco de simpatía laboral pero sientes el cuchicheo femenino en la espalda y Menganita no demora en advertirte que “son unas odiosas, andan diciendo que te lo agarras para ascender, pero yo sé que no es así reina”. Pruebas usar tus poderes mentales para hacer reventar su cabeza.
Suena tu celular, es tu madre, que cómo estás, que si estás ocupada #ComoSiEsoLaDetuviera que si estás abrigada, que te nota rara – ¿Pasa algo? – Nada mamá – No me contestes así – ¿Así cómo? – Bueno avísame si vienes a almorzar para no cocinar por gusto mira que no me gusta que la comida se quede… – Cuelgas y te abruma la sensación de que todos quieren un pedazo de ti pero tú no estás segura de cuál. Revisas tu celular, él no ha contestado, el día se hace más pesado.
¿Por qué somos tan complicadas? Porque somos inconformistas, porque nos sobreenredamos y subestimamos, porque tenemos el qué pero no el cómo, porque nos falta paciencia y nos sobra culpa. Porque dejamos entrar al ruido de las expectativas ajenas.
Porque queremos independencia pero compañía, cercanía pero libertad. Porque podemos hacer varias cosas a la vez y podemos cuestionarlas todas al mismo tiempo. Porque si eres bella eres tonta, si eres inteligente eres presumida, si eres exitosa intimidante, si te gusta el sexo y lo demuestras eres una zorra, si no lo haces, una hipócrita.
Que te preocupa tu cuerpo más de lo que debería, que a él le perdonas demasiado y al otro no le das suficientes oportunidades. Que te recriminas muy seguido. Que eres genial preparando discursos sobre qué es lo que quieres hasta que te da un beso y si pues, lo quieres a él. Que eres moderna, autosuficiente y todavía sonríes cuando alguien te abre la puerta del carro. Que sientes todo el tiempo que debes elegir entre una y otra.
Sí, somos complicadas, un poco por naturaleza otro por voluntad. Pero en ir desatando este nudo es cómo vamos encontrando nuestro lugar en el mundo y joder, sí que es un viaje emocionante.



