Recuerdo ese verano de enero en
el que decidí asomar mi cabeza por la ventana, trataba de concentrarme empezaba
a leer un libro de V. Llosa que siempre
trato de leer y por varios motivos siempre termino siendo interrumpido y esta
vez no era la excepción, el poco interés que tenía por ese libro fue rápidamente
interrumpido por unos gritos que venían de afuera y que a pesar de que la
ventana estaba cerrada y me encontraba en un segundo piso los escuchaba como si
estuviera casi al lado. “Chepicoto, no se
vale a si no juegoooo waaaaaaa no, no, a
si no juego no se valeeee waaaaaaaa” Sí que esa chica tenia pulmón. A pesar
de poseer una contextura delgada, que de lado a lo lejos casi ni se distinguía,
poseía una voz muy fuerte y aguda tanto igual como esas señoras que cantan agudito, agudito, hasta romper los
vidrios, me quede observando como jugaba ella al lado de los otros chicos, les pondría
unos 10 u 12 años en promedio, de eso solo recuerdo dos cosas que me quede
observando por un largo tiempo como se divertían y que supe desde ese momento
que esa chica de voz chillosa, figura delgada y “piernitas de alambre” iba a ser especial y sin ser presumido no me
equivoque, poco tiempo después jugamos a no tener infancia en la pista, que se convirtió
en nuestro patio, un pedazo de pabilo bien colocado de extremo a extremo en
nuestra net de vóley y seis latas vacías
colocadas una sobre otra para esperar el momento preciso para gritar kiwi,
tener siete pecados se convirtió en algo divertido para nosotros y esquivar a
los carros mientras jugamos un partido de futbol en nuestra cancha, la pista, el
momento de mayor adrenalina. Dejamos los juegos y pasamos a madurar, no mucho
porque seguimos bailando el meneíto sobre todo cada vez que nos juntamos para
tomar, pero maduramos y nos enamoramos cada quien en su mundo, cada quien en lo
suyo y cada uno le contaba al otro como le iba en el amor, pasamos a confiarnos
secretos a contarnos sueños y llorarnos desilusiones sin duda en las buenas y
en las malas te mantuviste y me mantuve a tu lado, sabes que soy malo para dar ánimos
pero creo que un: “Algún día nos reiremos de esto, ya veraz tranquila” basto. Sabes
que no me importo hacer el ridículo buscando a quien no tenía que buscar con tal de aliviarte, y una vez mas no me
equivoque ahora nos reímos de eso cada vez que lo recordamos, me pusiste tu
hombro, por delgado que sea, para llorar mi pena de no a ver cumplido mi sueño
sabes bien que ese día llore como un niño y creí que de esa no saldría, ese día
no solo me enseñaste a levantarme si no que también me diste ánimos para que lo hiciera. Recuerdo que
querías volverte monja, mientras me decías eso yo pensaba: ojala y si lo hace
no la pongan en el coro de la iglesia, o dejare sorda a media misa, pero ahora
descubriste a tu “Feo”, bueno a si le dices y creo que le va bien el apodo, y
sabes que yo te apoyo y te apoyare, así como la vez que mi corazón se hizo
nudos y nadie entendía porque actué de la forma que actué, pero tú me dijiste :
Machito, como acostumbras decirme, yo estoy contigo y te apoyo en todo. Y ahora
sabes que llevo ya dos años siendo feliz con mi gorda. Ahora después de a ver
recibido el 2014 como se debe, bailando el meneíto y tomando hasta perder la
estabilidad, por cierto no encontré a tu elefante, tengo la enorme alegría de
saber que hoy se le permite a una persona tan maravillosa como tu cumplir un
año más de vida y que fue un verano pasado por este mes donde escuche desde mi
ventana a la chillona que se convirtió en mi amiga, en mi hermana en mi
hilacha, por cierto desde ese hasta hoy no termino de leer el libro ese V.
Llosa. Feliz cumple Hilacha te diría hoy la hacemos en tu casa pero después de
la última reu, como que mejor buscamos otro lugar no?.
Te adora. Machito.


